En esta experiencia construiremos un auténtico “bosque” formado por figuras verticales formadas por la precipitación de sales minerales
Materiales:
Procedimiento:
La primera fase es la preparación del “habitat” de nuestro bosque. Se echa arena al recipiente –que hará el papel de suelo-, agua y vidrio líquido. Se deja reposar el tiempo suficiente para que la arena sedimente bien y aparezca sin turbidez la mezcla formada por el silicato sódico y el agua. En ese momento ya se podrá esparcir –con cuidado y casi de uno en uno- los cristalitos de las sales minerales.
Al cabo de un tiempo –casi un día aproximadamente- se habrá formado una cristalización lineal, formándose estructuras verticales simulando árboles, de silicatos de los metales que constituían las sales añadidas. Dado los distintos coloridos de esos silicatos, la apariencia es de un pequeño bosque de múltiples colores.
¿Qué ocurre?:
Los silicatos metálicos son sustancias insolubles en el agua y ello provoca que al interaccionar el anión silicato presente en el vidrio líquido con los diversos cationes metálicos de las sales, se produzca esa precipitación que –dado el lento proceso de formación de los cristales- da lugar a las formas verticales Es una experiencia sencilla. Basta con tener un poco de paciencia para, antes de añadir las sales, conseguir que el líquido que se posa sobre la arena esté perfectamente incoloro y transparente. No hay que extrañarse –no obstante- si, una vez formado el bosque, se va “derrumbando” al cabo de unos días.